Los cosméticos son
productos que se utilizan para la belleza o higiene del cuerpo. Es habitual que se utilice como sinónimo la
noción de maquillaje, que es el compuesto
artificial que se aplica en el rostro para adecuarlo a la iluminación, ocultar
imperfecciones o lograr una determinada caracterización.
Lo habitual es que los cosméticos se usen para
lograr una apariencia más joven. Las personas con cicatrices o marcas de golpes
también los usan para ocultar las heridas, mientras que los actores apelan a
los cosméticos y al maquillaje para caracterizarse según el personaje.
Lo cosmético, en otro sentido, es algo accesorio o poco importante.
Por ejemplo: “Las medidas
anunciadas por el gobierno son sólo soluciones cosméticas, que no arreglan el
problema principal”.
Los cosméticos ya se
utilizaban en el antiguo Egipto. También eran
productos comunes en la antigua Grecia y el Imperio Romano. La idea
de utilizar productos para nuestra belleza corporal no ha cambiado desde
aquellos tiempos. Al principio, se utilizaban productos de belleza con
ingredientes peligrosos para la piel que a la larga traían
serias consecuencias. Llegó un momento en el que se daba más importancia a los
cosméticos que a la realización de actos tan sencillos como el lavado de la
piel. Con el paso del tiempo esto ha ido cambiando.
Para nuestro rostro
han existido durante muchísimos años 2 modas muy diferentes; conseguir una tez
blanca o todo lo
contrario, cuanto más morena mejor. Desde el año 1400 en adelante, blanquear la cara fue una
de las prácticas más comunes. Esto siguió de moda hasta aproximadamente el siglo
XVII. Una mezcla de carbonato, hidróxido y óxido de plomo era lo que se utilizaba. Estos
componentes producían parálisis muscular e incluso la muerte cuando se utilizan
varias veces. Fue sustituido por el óxido
de zinc en el
siglo XVII.
Por el
contrario, a principios del siglo XX (en 1920 aprox.) lo que comienza a estar de
moda es conseguir la piel lo más morena posible. Toda esta moda comienza cuando
descubren a Coco Chanel tomando el sol en el barco del Duque
de Westminster y todas las mujeres (pudientes, claro) de la
época desean tener el color de piel de Coco.
Actualmente la mayoría de las mujeres usa cosméticos e, incluso, el número de hombres que los utiliza es cada vez mayor. Entre los
distintos tipos de cosméticos, pueden mencionarse a las bases (que ofrece una
apariencia más suave a la piel), las sombras y delineadores (para desarrollar
una mirada más profunda) y el lápiz labial (que permite engrosar los labios).
Ahora nos centraremos en este último, el lápiz labial.
El cual es
una barra pequeña hecha de una sustancia compacta y grasa que se usa como
cosmético para dar color a los labios, y que generalmente va guardada en un
pequeño estuche alargado.
No fue sino hasta muchos años después, cuando Cleopatra se
convirtió en la suprema gobernante de Egipto, que las mujeres comenzaron a
utilizar colores en sus labios. Antes de conocer a Marco Antonio, en el 42
a.C., ella disponía de esclavos que le elaboraban cremas a partir de la cera de
abejas, aceites y de sangre de gatos sagrados, las cuales se aplicaba en sus
labios. Al conocer a Cleopatra, Marco Antonio quedó tan impresionado por la
exótica boca de la dama, que de inmediato ordenó a todas las mujeres romanas
que la imitasen.
Actualmente la industria del maquillaje enfrenta el reto de utilizar ingredientes que sean amigables con el medio ambiente; se inventan nuevos colores y se procura que duren más tiempo. Las leyes que protegen al consumidor obligan a las compañías que los manufacturan a indicar en el empaque los ingredientes principales del producto, sin embargo, algunos aditivos se omiten para impedir que la competencia se robe la receta. Personas ya retiradas de dicha industria, indican que se han llegado a utilizar animales, órganos humanos, polvo de meteoritos… entre muchos otros ingredientes secretos; todo ello para ayudar a las mujeres a lucir preciosas.
Actualmente la industria del maquillaje enfrenta el reto de utilizar ingredientes que sean amigables con el medio ambiente; se inventan nuevos colores y se procura que duren más tiempo. Las leyes que protegen al consumidor obligan a las compañías que los manufacturan a indicar en el empaque los ingredientes principales del producto, sin embargo, algunos aditivos se omiten para impedir que la competencia se robe la receta. Personas ya retiradas de dicha industria, indican que se han llegado a utilizar animales, órganos humanos, polvo de meteoritos… entre muchos otros ingredientes secretos; todo ello para ayudar a las mujeres a lucir preciosas.
El labial
es básicamente una mezcla de aceite, ceras y colorantes. Asimismo, se agregan a
la mezcla protectores solares, sustancias hidratantes y antiarrugas, pudiendo
elevarse el número de componentes necesarios para la elaboración del lápiz
labial a 40. Todos estos componentes son colocados en agitadores, tanques
provistos de paletas que van a mezclar los diversos componentes. Los
colorantes, por ser una pasta dura, primero se pasan por un rodillo que los
pulveriza, y luego se agrega este polvo a la mezcla que se va logrando con la
totalidad de los componentes.
Aparentemente, el lápiz labial y el brillo de labios no solo
le ofrecen una boca bonita, según un estudio reciente llevado a cabo por
científicos de California, que plantean que esos productos contienen plomo,
cadmio, cromo, aluminio y cinco metales tóxicos más.
La decoración en los labios data desde la época antigua, en
Mesopotamia las mujeres trituraban piedras preciosas para decorar sus labios.
Los egipcios utilizaban un tinte extraído de algas para teñir sus labios pero
éste contenía iodo y un compuesto de bromo que causaba serios problemas de
salud. El efecto brillo se lograba mediante una sustancia extraída de las
escamas de los pescados.
Los
pintalabios utilizan colorantes naturales como el óxido de hierro y también
están compuestos por aceites y extractos de plantas y en este caso, además, de
ceras. También se encuentran perfiladores de labios o brillo labial naturales.
Nosotras decidimos intentar crear nuestros propios labiales utilizando materiales no tóxicos, como la vaselina, la miel, colorantes, el aceite de coco orgánico y crayolas.
Nos dimos cuenta de que estos labiales se sienten mejor al contacto con la piel que los otros labiales, además, estos no nos dañan.




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