martes, 7 de julio de 2015

Fertilizantes y Plaguicidas.



Un fertilizante es un tipo de sustancia o denominados nutrientes, en formas químicas saludables y asimilables por las raíces de las plantas, para mantener  y/o incrementar el contenido de estos elementos en el suelo. Se utilizan para aumentar la producción, reponer y evitar deficiencias de nutrientes y propender al mejoramiento sanitario de las plantas.


  • ·         Fertilizantes orgánicos

Se trata de los estiércoles, composta, basuras fermentadas, turba, guano, humos de lombriz, etc. Su acción es lenta, pues proporcionan nitrógeno a medida que las bacterias los descomponen.
  • ·         Ácidos húmicos

Hay un tipo de abono un tanto desconocido para el aficionado, los llamados ácidos húmicos. Son muy bueno. Su presencia es líquida o sólida.
  • ·         Fertilizantes químicos

Generalmente son de acción rápida y estimulan el crecimiento y vigor de las plantas cuando se aplican. Estos fertilizantes se agrupan en diversos tipos según las sustancias que proporcionan:
- Nitrogenados
- Fosfóricos
- Potásicos
- Complejos
- Binarios
  • ·         Fertilizantes de lenta liberación

Los fertilizantes de lenta liberación se comercializan como abonos granulados, barritas y pastillas. Se trata de abonos que, como su nombre indica, sueltan los elementos fertilizantes que contienen (Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Magnesio...) poco a poco, a lo largo de al menos 3 meses.
  • ·         Fertilizantes líquidos

Se mezclan con el agua de riego. Para macetas son muy apropiados los fertilizantes líquidos. Un poco cada 15 días durante los meses de mayor actividad de las plantas (primavera y verano).
  • ·         Aminoácidos y Extractos de algas


Cuando una planta ha sufrido por sequía, por plagas, por un trasplante, por un tratamiento con pesticidas mal realizado, por ejemplo, herbicida, o por cualquier otro trastorno, puedes aplicar unos productos llamados aminoácidos; esto le ayudará a superar el trauma.  También los extractos de algas sirven como "recuperadores".



Los abonos orgánicos como el estiércol aportan nutrientes a las plantas, pero en poca cantidad y de manera lenta. Sus beneficios se refieren más como mejorantes de la tierra al formarse humus, como suministrador de nutrientes.

Los abonos químicos o minerales lo único que aportan son nutrientes, pero no humus, y no mejoran el suelo en otros aspectos como hacen los abonos orgánicos, sin embargo, enriquecen de minerales del suelo y las plantas disponen de alimento en cantidad rápidamente.

El momento de aplicación del fertilizante tiene un efecto significativo en los rendimientos de los cultivos. Aplicando los fertilizantes en el momento adecuado aumenta los rendimientos, reduce las pérdidas de nutrientes, aumenta la eficiencia del uso de nutrientes y previene daños al medio ambiente. La aplicación de fertilizantes en el momento equivocado puede resultar en perdida de nutrientes, desperdicio de fertilizantes e incluso daño al cultivo.

El exceso de fertilizante, en especial aquellos que tienen base química, pueden dañar la salud de la planta e incluso matarlas. Las altas concentraciones de los fertilizantes causan quemaduras, limitan la disponibilidad de algunos nutrientes, causan marchitez y fomentan que las hojas se tornen amarillentas o marrones.

Los plaguicidas o pesticidas pueden ser de origen de síntesis química, biológica o productos naturales, designados a matar, repeler, atraer, regular o interrumpir el crecimiento de seres vivos considerados plagas. Permiten controlar la proliferación de plagas y enfermedades de los cultivos y del ganado, así como reducir o evitar las perdidas en la producción de alimentos y contribuir al control de los vectores de diversas enfermedades. Es necesario destacar que su aplicación indiscriminada y sin control puede ocasionar daños al ambiente; por ejemplo, el deterioro de la flora y la fauna silvestres, la contaminación del suelo, de mantos freáticos y aguas continentales y costeras, así como la generación de plagas resistentes.

El uso y manejo incorrecto de los plaguicidas es peligroso para el hombre, lo cual se puede manifestar por intoxicaciones de grado diverso y por efectos nocivos que pueden presentarse a mediano o largo plazo, tales como carcinogénesis, teratogénesis, esterilidad y mutagénesis.

En la actualidad se afirma la tendencia de volver a las fórmulas que la naturaleza brinda, es decir, el retorno a las formulas orgánicas y naturales, y conseguir a partir de extractos vegetales insecticidas ecológicos con fórmulas que controlen y eliminen de manera eficaz determinadas plagas.


domingo, 5 de julio de 2015

Cosméticos.

Los cosméticos son productos que se utilizan para la belleza o higiene del cuerpo. Es habitual que se utilice como sinónimo la noción de maquillaje, que es el compuesto artificial que se aplica en el rostro para adecuarlo a la iluminación, ocultar imperfecciones o lograr una determinada caracterización.
Lo habitual es que los cosméticos se usen para lograr una apariencia más joven. Las personas con cicatrices o marcas de golpes también los usan para ocultar las heridas, mientras que los actores apelan a los cosméticos y al maquillaje para caracterizarse según el personaje.
Lo cosmético, en otro sentido, es algo accesorio o poco importante. Por ejemplo: “Las medidas anunciadas por el gobierno son sólo soluciones cosméticas, que no arreglan el problema principal”.
Los cosméticos ya se utilizaban en el antiguo Egipto. También eran productos comunes en la antigua Grecia y el Imperio Romano. La idea de utilizar productos para nuestra belleza corporal no ha cambiado desde aquellos tiempos. Al principio, se utilizaban productos de belleza con ingredientes peligrosos para la piel que a la larga traían serias consecuencias. Llegó un momento en el que se daba más importancia a los cosméticos que a la realización de actos tan sencillos como el lavado de la piel. Con el paso del tiempo esto ha ido cambiando.



Para nuestro rostro han existido durante muchísimos años 2 modas muy diferentes; conseguir una tez blanca o todo lo contrario, cuanto más morena mejor. Desde el año 1400 en adelante, blanquear la cara fue una de las prácticas más comunes. Esto siguió de moda hasta aproximadamente el siglo XVII. Una mezcla de carbonato, hidróxido y óxido de plomo era lo que se utilizaba. Estos componentes producían parálisis muscular e incluso la muerte cuando se utilizan varias veces. Fue sustituido por el óxido de zinc en el siglo XVII.
Por el contrario, a principios del siglo XX (en 1920 aprox.) lo que comienza a estar de moda es conseguir la piel lo más morena posible. Toda esta moda comienza cuando descubren a Coco Chanel tomando el sol en el barco del Duque de Westminster y todas las mujeres (pudientes, claro) de la época desean tener el color de piel de Coco.
Actualmente la mayoría de las mujeres usa cosméticos e, incluso, el número de hombres que los utiliza es cada vez mayor. Entre los distintos tipos de cosméticos, pueden mencionarse a las bases (que ofrece una apariencia más suave a la piel), las sombras y delineadores (para desarrollar una mirada más profunda) y el lápiz labial (que permite engrosar los labios).


Ahora nos centraremos en este último, el lápiz labial.
El cual es una barra pequeña hecha de una sustancia compacta y grasa que se usa como cosmético para dar color a los labios, y que generalmente va guardada en un pequeño estuche alargado.
No fue sino hasta muchos años después, cuando Cleopatra se convirtió en la suprema gobernante de Egipto, que las mujeres comenzaron a utilizar colores en sus labios. Antes de conocer a Marco Antonio, en el 42 a.C., ella disponía de esclavos que le elaboraban cremas a partir de la cera de abejas, aceites y de sangre de gatos sagrados, las cuales se aplicaba en sus labios. Al conocer a Cleopatra, Marco Antonio quedó tan impresionado por la exótica boca de la dama, que de inmediato ordenó a todas las mujeres romanas que la imitasen.
Actualmente la industria del maquillaje enfrenta el reto de utilizar ingredientes que sean amigables con el medio ambiente; se inventan nuevos colores y se procura que duren más tiempo. Las leyes que protegen al consumidor obligan a las compañías que los manufacturan a indicar en el empaque los ingredientes principales del producto, sin embargo, algunos aditivos se omiten para impedir que la competencia se robe la receta. Personas ya retiradas de dicha industria, indican que se han llegado a utilizar animales,  órganos humanos, polvo de meteoritos… entre muchos otros ingredientes secretos; todo ello para ayudar a las mujeres a lucir preciosas.
El labial es básicamente una mezcla de aceite, ceras y colorantes. Asimismo, se agregan a la mezcla protectores solares, sustancias hidratantes y antiarrugas, pudiendo elevarse el número de componentes necesarios para la elaboración del lápiz labial a 40. Todos estos componentes son colocados en agitadores, tanques provistos de paletas que van a mezclar los diversos componentes. Los colorantes, por ser una pasta dura, primero se pasan por un rodillo que los pulveriza, y luego se agrega este polvo a la mezcla que se va logrando con la totalidad de los componentes.
Aparentemente, el lápiz labial y el brillo de labios no solo le ofrecen una boca bonita, según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de California, que plantean que esos productos contienen plomo, cadmio, cromo, aluminio y cinco metales tóxicos más.
La decoración en los labios data desde la época antigua, en Mesopotamia las mujeres trituraban piedras preciosas para decorar sus labios. Los egipcios utilizaban un tinte extraído de algas para teñir sus labios pero éste contenía iodo y un compuesto de bromo que causaba serios problemas de salud. El efecto brillo se lograba mediante una sustancia extraída de las escamas de los pescados.

Los pintalabios utilizan colorantes naturales como el óxido de hierro y también están compuestos por aceites y extractos de plantas y en este caso, además, de ceras. También se encuentran perfiladores de labios o brillo labial naturales.



Nosotras decidimos intentar crear nuestros propios labiales utilizando materiales no tóxicos, como la vaselina, la miel, colorantes, el aceite de coco orgánico y crayolas.
Nos dimos cuenta de que estos labiales se sienten mejor al contacto con la piel que los otros labiales, además, estos no nos dañan.